…Y al pasar de los días y las noches con un trabajo intenso donde el conocimiento se combina con la experiencia, Quintana Roo logró lo que parecía imposible, no tener casos de Malaria de manera local, ya que no se presentan este tipo de casos desde el 2019 a la actual fecha 2024. Por ello en el marco del 25 de abril día mundial del paludismo les compartimos la siguiente edición que nos permitió recordar la historia, valorar a las amistades y aportar estas sencillas líneas en conjunto con Citlali Vanessa Avila Mendoza, personal operativo del área de vectores del Estado de Yucatán, quien a su joven edad ha dirigido brigadas y el sector dos en Tizimín.

El inicio

Un día en un rancho en Nohalal, localidad del municipio de Tekax en Yucatán, aquel niño observo junto a su familia como llegaba personal CENEPERO, Trabajador de la Salud contra la Malaria a su vivienda, y realizaba el rociado para protegerla. Años después ya siendo mayor de edad en Campeche empieza el transcurrir de su vida como elemento activo, hablamos de Vito Modesto Mis Poot (Q.P.D); y considerando que durante esta época estaba el auge del combate a la Malaria, en otro punto de la geografía de la Península de Yucatán un joven Tizimileño decidía unirse a las filas del ejército de hombres en la campaña contra la Malaria, su nombre Humberto Avila Tah (Q.P.D), ambos ingresaban a una campaña de salud pública que mediante el decreto presidencial de 1955 dio paso a la creación de la Comisión Nacional de Erradicación del Paludismo, conocida como la CNEP (Pan American Health Organization, 1957), la cual involucraba personal operativo en campo a pie, a caballo, en vehículo; microscopistas, personal de mesa de información, logística, higiene, equipos de rociado, insumos, medicamentos y una estructura organizacional sumamente firme y amplia con objeto de lograr tener cobertura en las áreas malaricas y abatir a esta enfermedad.

En el decreto de 1955 se declaro “necesidad pública y beneficio social, la campaña para erradicar el paludismo del territorio mexicano”. Pesqueira, M. E. (1957)

¿Sabes cuando empezó el combate al vector de la malaria en México?

En el año 1923 México ya se realizaban acciones para el tema de la Malaria, mediante el control de la fase larvaria del mosco vector del género Anofeles.  Márquez Escobedo, M. B. (1960).

Durante su ciclo laboral seguramente cada personal en su área de trabajo disfruto de innumerables momentos con la naturaleza, en convivencia con personas con la que se encontraban en su camino, pero también tuvieron que caminar entre lodo, bajo lluvia, y resguardados a la sombra de un árbol, acumulando anécdotas que siguen fascinando y asombrando. Por ello aquí les compartimos dos anécdotas, que al final tienen una relación entre estos dos valientes elementos que representan a todas y todos los CENEPEROS, MALARIOS, PALUDICOS, TRABAJADORES DE SALUD, VECTORES, entre la variedad de nombres por los que se le conoce.

Tiempo de anécdotas

¡Llego el sanidad!. Yucatán

¡Llegó el sanidad! dijo una mesticita de tez morena y con un chongo, mientras Don Beto se aproximaba al pueblo. Exhausto por haber caminado siete kilómetros, se detuvo en la casa del comisario, pues como consigna de la CNEP ese era una de las primeras autoridades a visitar en las localidades para informar de las actividades, y así pidió autorización para visitar las casas en busca de personas con síntomas de Malaria. Al terminar su labor, una familia le ofreció frijoles con tortillas, lo que comió con una amena charla con la familia y aprovecho a investigar si había más gente en las rancherías de paso en el camino que emprendería.

Con las fuerzas retomadas pidió apoyo para llegar a la siguiente localidad; le prestaron una yegua, era todo lo que tenían, ésta se hecho a correr y no obedecía a su jinete. Don Beto se sostuvo con todas sus fuerzas, solo sintió el retumbar en su cabeza, cuando la rama de un árbol le golpeo, afortunadamente el casco lo protegió y la yegua solo se detuvo hasta que llegó al pueblo, parece ser, que ya conocía el camino.

Había obscurecido, cansado y adolorido, durmió en una choza de tablones. Era media noche y la claridad de la luz que traspasaba las rendijas, lo despertó, se escuchaba el crujir de una carreta y el galopar de un caballo.

¡que extraño, nadie se atreve a viajar a esa hora!

La luz era tan brillante que sintió un escalofrió y el miedo no le permitió salir a mirar.

Con los primeros rayos de sol, se preparó para ir a visitar a una persona que pasaba por un periodo febril, en su andar la gente del pueblo le contó que la casa donde se quedó, estaba cerca del cementerio y cada vez que alguien iba a morir, se escuchaba la carreta.

Mientras caminaba, pensaba si podría continuar con este trabajo. Su esposa estaba embarazada, él estaba muy lejos de casa, pero su familia valía todo su esfuerzo. Además, ver a la gente sana y agradecida, era muy gratificante.

Despertar sorprendido. Quintana Roo

Aquellos días calurosos, en un camino con sombras de grandes arboles tropicales que caían sobre el rostro de Vito y su caballo, el día avanzó, la próxima población aún era lejana, así que como se esperaba entro la noche y Vito aun no lograba ver alguna población o ranchería, y seguía a paso con su caballo, al fin observo algo alejado de la orilla, una cabaña. Decidido bajo del caballo y juntos caminaron hacia la cabaña para descansar y estar protegidos de las inclemencias del tiempo y claro de algún animal, y de esta forma retomar su camino al otro día.

Ya en la cabaña, la cual se observaba que no era frecuentada, pues tenia el techo con varios orificios, y la puerta no era precisamente echa con tablones, Vito colgó su hamaca con sogas de henequén en cada brazo, no sin antes amarrar al caballo y hasta percatarse de su seguridad, procedió a tratar de dormir en su hamaca, pensando en lo difícil que era su labor, pero que era un trabajo que reflejaba sus principios como persona, pues le permitía ayudar a las personas, a pesar de las dificultades y el sacrificio de la familia. Al otro día al despertar muy temprano, pues quería avanzar en su trayecto y cumplir su encomienda, ya que a los pocos días debía encontrarse con su coordinador, para evaluar su avance.  Se dio cuenta que algo se movía entre el zacate y hojas del suelo, así que con cautela reviso sus botas para evitar alguna sorpresa al colocarlas, y con su machete movió ligeramente las hojas y de ella salió con un movimiento serpenteante una boa y así se percató que aquella cabaña era un refugio de boas, pues con la claridad de la luz observo varias crías. Apresuro su salida de la cabaña y junto con su caballo retomaron el camino, ese camino que para los CENEPEROS en todo México represento un camino de diario andar por muchos años, conociendo personas, ayudando a la gente y sobre todo aportando su granito de arena para el combate a la Malaria, camino de reflexión, pensando en sus familias, pensando en que su esfuerzo valdría la pena al ver a sus hijas e hijos, y claro a sus esposas quienes definitivamente fueron su fortaleza.

Estas anécdotas son una mínima parte de las vivencias de los CENEPEROS, ahora nombrado PERSONAL DE SALUD, puesto que el abordaje en el combate a las enfermedades transmitidas por vector es más amplio, sin embargo, estas historias siempre cautivan y no son ajenas al personal en la actualidad, por ejemplo Melchor Ojeda Chi, un joven jefe de distrito de Quintana Roo, quien junto con su equipo de trabajo tiene innumerables  vivencias, sobre las cuales les compartimos una de sus anécdotas con imágenes que reflejan el compromiso de la atención a la población, pero sobre todo la sensibilidad como seres humanos para con nuestros iguales, y que pese a las circunstancia se debe mantener como principio máximo.

Estamos seguros que como Melchor, cada personal tiene sus historias que contar y que perduraran en cada brigada, sector y distrito.

Agradeciendo a quienes con su entusiasmo, compromiso, esfuerzo y conocimiento han permito a las personas mejorar su salud, dedicamos estas líneas al personal.

CON DEDICATORIA AL PERSONAL DE AYER, HOY Y SIEMPRE

Agradecemos el invaluable apoyo editorial

Penélope Eloísa Flores Vázquez.

Luis Antonio Mora Tembre.

David Francisco Domínguez Pacheco.

8 comentarios

  1. Wendy R. Baack

    Es emocionante leer que hay un legado de personas que tuvieron y otras aún en este mundo tienen una intensión genuina de servir en la salud pública, heroes sin capa que dieron su fuerza y años para que otros tuviéramos salud. No hay cosa más honrosa para el hombre que servir y ser útil a su nación.

  2. Wendy R. Baack

    Es emocionante leer que hay un legado de personas que tuvieron y otras aún en este mundo tienen una intensión genuina de servir en la salud pública, heroes sin capa que dieron su fuerza y años para que otros tuviéramos salud. No hay cosa más honrosa para el hombre que servir y ser útil a su nación. Gracias Dr. Mis por la documentación de estos breves pero significativas vivencias. Saludos.

    • Pedro Mis Avila

      Es así desde todos los tiempos, solo que en el andar los pasos cambian de camino para algunos, pero la esencia del ser humano siempre sale a flote.

  3. Vivencias de antaño de gente que en realidad amo su trabajo.

  4. Guillermo José Canul Amaro

    Excelente narrativa, como mencionas hay muchas más historias que se cuentan entre las brigadas unas de risa pero otras de tragedias, saludos

  5. Pedro Mis Avila

    Así, es Biólogo Guillermo, todas y todos tienen experiencias que contar. Un conversatorio seria un opción para estrechar lazos de amistad, escuchar, y sobre todo aprender.

  6. Liliana Macías Adame

    Este puede ser el principio de un libro de anécdotas que vale la pena recabar! La historia de la malaria en México es también la historia de vida de muchos hombres de sangre, sudor y lodo! Y por supuesto que en los últimos años también de mujeres de sangre, sudor y lodo . Me gustó mucho esta anécdota.

    • Pedro Mis Avila

      Gracias, la incursión de las mujeres en un programa basado en la formación militar, es interesante y refuerza áreas de oportunidad. Sin embargo considero es preciso también valorar las oportunidades de dirección dado el conocimiento y experiencia adquirido.

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