Los manglares son ecosistemas sumamente valiosos para las poblaciones humanas, desde el punto de vista de los servicios ecosistémicos, el vínculo existente entre la naturaleza y la sociedad se ve beneficiada a través de un servicio de regulación; como lo es el control de la erosión. No obstante en la actualidad estos ecosistemas son de los más amenazados por la modificación de la hidrología y la deforestación, ocasionados por acciones antropogénicas como por ejemplo la urbanización.

En la bahía de Chetumal, específicamente sobre la franja urbana encontramos en un 90% manglar de tipo borde, característico por soportar al frente del continuo golpe de las olas. Debido a su peculiar forma de crecimiento el primero en combatir el oleaje al frente es el mangle conocido como mangle rojo, pero en general las diferentes especies que conforman los manglares crean un soporte al suelo, evitando el impacto directo de las olas y por lo tanto la erosión hídrica y eólica. De esta forma los manglares minimizan la vulnerabilidad de los bordes de la bahía y cumplen con su servicio protegiendo cualquier infraestructura ya sean casas, hoteles u otras urbanizaciones, frenando la fuerza de las olas y los temporales.

Es importante mencionar que el malecón de la ciudad de Chetumal ha sido un espacio ganado hacia el mar, y que desafortunadamente el sustrato compactado y descubierto de manglar sufre mayor presión por el movimiento del agua, con mucho mayor intensidad en temporada de huracanes. Los excesos de lluvias y escurrimientos ocasionan que los sedimentos poco asentados sean arrastrados por completo generando desgajamiento de sustrato hasta alcanzar las banquetas.

Una solución que nos permitiria mitigar esta erosión, seria la reforestación, una estrategia natural que reduciría poco a poco el impacto sobre las zonas sin protección. Si restauramos y conservamos los manglares estaríamos contribuyendo a la recuperación de su servicio ambiental. Según la Organización de las Naciones Unidas protegerlos podría ser mil veces menos costoso por kilómetro que construir diques de contención.

Como chetumaleño podemos empezar por tener interés en conocer la zona donde vivimos para cuidar de nuestro manglar y saber la importancia de estos sistemas en nuestro entorno. Ademas de generar zonas recreativas que por su alto valor estético originan hermosos paisajes naturales, los manglares son los mejores servidores de la naturaleza, si reforestamos contribuimos generando una barrera natural para proteger los bordes urbanizados de los y huracanes de nuestra bahia.


